PARÍS — Israel podría enfrentarse a una ola de sanciones internacionales después de que su gabinete de seguridad decidiera, la madrugada del viernes, proceder con la toma de la ciudad de Gaza . El Reino Unido, Bélgica, los Países Bajos, Dinamarca, España, Australia y las Naciones Unidas condenaron la decisión. El presidente del Consejo Europeo, Antonio Costa, advirtió que la medida «debe tener consecuencias para las relaciones entre la UE e Israel, que el Consejo evaluará».
Pero Alemania, uno de los socios estratégicos más cercanos de Israel, fue más allá y anunció la suspensión de las exportaciones a Israel de armas que pudieran utilizarse en la Franja de Gaza. Aproximadamente un tercio de las importaciones de armas de Israel entre 2020 y 2024 provinieron de Alemania.
El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, anunció el viernes que había dado instrucciones al ejército para que se preparara para la toma de la ciudad de Gaza, un objetivo que, según él, impulsaría el desarme de Hamás. El gabinete dio luz verde a pesar de las objeciones del jefe militar israelí, Eyal Zamir, quien advirtió a los ministros que dicha operación pondría en peligro la vida de los rehenes retenidos en Gaza y podría desencadenar una catástrofe humanitaria.
Este acontecimiento se produjo en medio de una creciente oposición pública en Israel a la continuación de la guerra. El 1 de agosto, más de 600 exjefes de seguridad y embajadores enviaron una carta abierta al presidente estadounidense Donald Trump, pidiéndole que presionara a Netanyahu para que pusiera fin al conflicto. El exembajador Jeremy Issacharoff figuraba entre los firmantes, junto con el exjefe militar Matan Vilnai, el exjefe del Mossad Tamir Pardo, el excomisionado de policía Assaf Hefetz y el exdirector del Shin Bet, Ami Ayalon.
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