El primer ministro armenio, Nikol Pashinyan, informó el lunes por teléfono al presidente iraní, Massoud Pezeshkian, sobre la cumbre de paz del 8 de agosto organizada por el presidente Donald Trump en Washington.
Se cree que Pashinyan intentó disipar los temores de Teherán respecto de un corredor terrestre propuesto que se extendería desde Azerbaiyán hasta su enclave de Nakhichevan, fronterizo con Turquía, y que potencialmente cortaría a Irán de las rutas comerciales estratégicas del Mar Negro.
Una empresa estadounidense aún por identificar operará la ruta bajo soberanía armenia con un contrato de arrendamiento de 99 años, según los términos de un documento firmado por Pashinyan y el presidente azerbaiyano Ilham Aliyev bajo los auspicios de Trump. Se espera que el corredor atraviese territorio armenio fronterizo con Irán. Teherán lo ha declarado repetidamente una línea roja, realizando maniobras de guerra en la frontera con Armenia para que el mensaje quede claro.
El acuerdo es el último de una serie de reveses geoestratégicos sufridos por la República Islámica desde que Israel comenzó a atacar a sus aliados en Siria y Líbano y luego atacó al propio Irán, una escalada que desembocó en una guerra de 12 días en junio. Estados Unidos intervino, atacando instalaciones nucleares iraníes con bombas antibúnker por primera vez antes de negociar un alto el fuego.
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