Después de más de una década de conflicto y aislamiento, el desatendido sector tecnológico de Siria puede finalmente estar preparado para un avance luego de que el país devastado por la guerra obtuvo un alivio de las sanciones en mayo.
El 23 de marzo, la administración Trump anunció medidas radicales, incluyendo una exención de 180 días para las sanciones económicas clave impuestas a Siria. La Unión Europea tomó medidas similares días después. Para Siria, que quedó rezagada mientras la tecnología y las startups ayudaban a transformar las economías de Oriente Medio, este cambio podría significar su reconexión con la economía global y los inversores.
Mientras los vecinos regionales adoptaban la tecnología financiera, la inteligencia artificial y el comercio electrónico, la economía digital de Siria se vio obstaculizada por una infraestructura en ruinas, una fuga masiva de capitales y el éxodo de talento tecnológico después de que el país se hundiera en una guerra civil en 2011, cuando el gobierno del presidente Bashar al-Assad reprimió brutalmente las revueltas a favor de la democracia.
Además de socavar su economía, las severas sanciones impidieron que Siria accediera a plataformas de pago internacionales, herramientas de desarrollo y servicios básicos como Google Maps. Los sirios ya carecían de medios de comunicación seguros y acceso básico a internet bajo el régimen de Asad, lo que socavó sus libertades y las oportunidades de innovación. La brecha digital es amplia: datos recientes indican que menos del 40% de los 23 millones de habitantes de Siria tienen acceso a internet y más del 90% vive por debajo del umbral de pobreza, según Naciones Unidas.
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