DAMASCO — Syrian Air celebró su vuelo inaugural a Copenhague el 21 de septiembre, su tercer destino europeo después de Ámsterdam y Moscú desde que la aerolínea nacional reanudó los vuelos al continente en julio tras más de una década de conflicto civil y sanciones paralizantes. El presidente de la Autoridad de Aviación Civil de Siria, Omar Hisham al-Hosari, entregó maquetas de fabricación china del Airbus A320 a los pasajeros con destino a Dinamarca durante el proceso de facturación. Un día después, se añadió otro destino europeo: Viena.
Como es lógico, los retos para reconstruir la aerolínea nacional son enormes. El vuelo inaugural de regreso desde Copenhague se retrasó más de 20 horas porque el proveedor local de combustible "incumplió el contrato que firmó con nosotros hace unas dos o tres semanas, comunicándonos solo dos horas antes del vuelo que no repostaría el avión", declaró el director ejecutivo de Syrian Air, Anwar B. Akkad, a Al-Monitor el 25 de septiembre.
La escasez de combustible derivada del conflicto en el estrecho de Ormuz entre Irán y Estados Unidos ha afectado a las aerolíneas de todo el mundo, pero «esto fue diferente», señaló Akkad. «Empresas de renombre mundial en Europa son incapaces de realizar la debida diligencia de manera eficiente, firman contratos y luego no los cumplen», afirmó Akkad. Se negó a revelar el nombre del proveedor involucrado, limitándose a decir que tenía su sede en Copenhague.
El director ejecutivo de Syrian Air, Anwar B. Akkad, aparece en la fotografía en su oficina en Damasco, Siria, el 20 de septiembre de 2026. (Amberin Zaman/Al-Monitor)