Mientras Arabia Saudí lidia con las consecuencias del mayor ataque perpetrado en años por los hutíes, respaldados por Irán, contra el reino, Riad ha adoptado una nueva estrategia de disuasión cuidadosamente calibrada, destinada a garantizar el paso sin restricciones de sus exportaciones a través del estrecho de Bab el-Mandeb, que el grupo yemení ha prometido bloquear, según varios altos funcionarios radicados en la región.
Paralelamente, Arabia Saudí lleva a cabo lo que uno de sus funcionarios denomina una «desescalada prudente» con Irán. Esto implica una combinación de diplomacia y disuasión, ya que la República Islámica continúa restringiendo el tráfico marítimo a través del estrecho de Ormuz , por donde antes transitaba la mayor parte de las exportaciones de petróleo de Arabia Saudí.
Qué pasó
Los rebeldes hutíes de Yemen, también conocidos como Ansar Allah ("Partidarios de Dios"), atacaron infraestructura energética y una base militar en cuatro ciudades saudíes tras meses de mantenerse al margen del conflicto con Irán. Los ataques, que comenzaron la madrugada del martes, dejaron más de 70 heridos, provocaron incendios, paralizaron las operaciones energéticas y generaron una oleada de airadas condenas por parte de Riad. La refinería de Jazan de Aramco, con una capacidad de 400.000 barriles diarios, se encontraba entre las instalaciones dañadas.
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