ANKARA — Turquía y Estados Unidos están cada vez más alineados en sus esfuerzos por superar la división entre Trípoli y Bengasi en Libia, pero su cooperación podría verse puesta a prueba por la postura de Washington sobre el controvertido pacto marítimo de Ankara con Trípoli.
El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, recibió el lunes a Saddam Haftar , subcomandante del Ejército Nacional Libio (ENL), con sede en Bengasi y dirigido por su padre, el mariscal de campo Khalifa Haftar. La reunión tuvo lugar una semana después de que Rubio mantuviera conversaciones con el viceministro de Defensa del Gobierno de Unidad Nacional (GNU), Abdulsalam al-Zubi, homólogo de Saddam Haftar en el gobierno con sede en Trípoli, al oeste del país.
Las reuniones consecutivas reflejan la creciente presión de Washington para reunificar las administraciones rivales de Libia, actualmente divididas entre el Gobierno de Unidad Nacional (GNU) con sede en Trípoli, liderado por el primer ministro Abdul Hamid Dbeibah, y las autoridades del este alineadas con Khalifa Haftar. Según la propuesta de reparto de poder, ampliamente difundida, Saddam Haftar, u otra figura del este, encabezaría un consejo presidencial, mientras que Dbeibah seguiría siendo primer ministro o sería sucedido por su sobrino, Ibrahim Dbeibah.
Para Turquía, la durabilidad de la cooperación a largo plazo con Estados Unidos en Libia puede depender de si Washington respalda o no el controvertido acuerdo de demarcación marítima de 2019 entre Ankara y Trípoli, al que Grecia y Egipto se oponen debido a sus reivindicaciones territoriales contrapuestas en el Mediterráneo oriental.
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