TEHERÁN — La República Islámica presenta el intercambio militar de esta semana con Israel como algo mucho más que una simple represalia. Según Teherán, el enfrentamiento marcó el surgimiento de una nueva realidad regional, en la que los ataques contra los aliados de Irán, especialmente en el Líbano , pueden desencadenar una acción militar directa iraní.
La campaña de comunicación que siguió a la escalada del 7 y 8 de junio ha sido notablemente coherente. Desde altos mandos militares hasta periódicos y emisoras estatales, las declaraciones convergen en un mismo tema: las reglas del enfrentamiento han cambiado.
El intercambio aéreo comenzó después de que los ataques israelíes tuvieran como objetivo los suburbios del sur de Beirut, un bastión de Hezbolá. Irán respondió con ataques con misiles contra objetivos israelíes, los primeros ataques directos iraníes contra Israel desde el alto el fuego de abril que siguió al enfrentamiento más amplio entre Irán e Israel. Posteriormente, Israel bombardeó objetivos iraníes, incluidas instalaciones de radar y una planta petroquímica en el suroeste, lo que provocó nuevos ataques con misiles iraníes.
Sin embargo, la importancia que Teherán le otorga a este episodio va mucho más allá de la dimensión militar.
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