Aunque la guerra con Irán ha terminado formalmente, sus repercusiones siguen transformando la política del Golfo . En lugar de generar una respuesta unificada de seguridad árabe, el conflicto puso de manifiesto las crecientes diferencias estratégicas dentro del Consejo de Cooperación del Golfo: Arabia Saudí buscó la mediación con Teherán, Qatar priorizó la estabilidad marítima y los Emiratos Árabes Unidos adoptaron una postura mucho más cautelosa y centrada en la seguridad.
A medida que continúan los enfrentamientos entre Irán y Estados Unidos a pesar del acuerdo de alto el fuego, la perspectiva de una arquitectura de seguridad coherente en el Golfo Pérsico parece cada vez más incierta.
Tres vías, tres capitales
En este entorno volátil, Riad quiere organizar su propia cumbre para normalizar las relaciones entre Irán y el Consejo de Cooperación del Golfo (CCG), según informó la Agencia France-Presse el 24 de junio, citando a un diplomático con conocimiento de los preparativos. Tras haber buscado la desescalada durante la guerra con Irán y haber mantenido canales abiertos con Teherán, Arabia Saudí salió relativamente indemne en comparación con los Emiratos Árabes Unidos y otros estados del Golfo que sufrieron una oleada de ataques directos con drones y misiles iraníes . Ahora, Riad ve aparentemente una oportunidad para posicionarse en el centro de los esfuerzos de mediación regional.
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