Los Emiratos Árabes Unidos planean abandonar la Organización de Países Exportadores de Petróleo el 1 de mayo, en un contexto de tensiones internas que están transformando el poderoso cártel petrolero de cara a 2026.
Esta medida, que llevaba tiempo insinuándose en medio de las tensiones con Arabia Saudí, líder de facto de la OPEP, se produce durante una grave crisis de suministro energético provocada por la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán, que ha interrumpido aproximadamente el 20% de los flujos mundiales de crudo al bloquear el estrecho de Ormuz.
Para Abu Dabi, sin embargo, la decisión no se trata tanto de una estrategia de guerra como de una recalibración estratégica a largo plazo. La fricción con la OPEP y Riad se ha ido gestando durante años, manifestándose en disputas durante las reuniones de 2020-2021 sobre la política de producción. De cara a 2026, la creciente tensión geopolítica entre las dos potencias del Golfo ya se hacía patente incluso antes del estallido de la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán el 28 de febrero.
“La decisión de hoy no es una sorpresa total, y refleja también la reciente escalada de tensión con Arabia Saudí, la sensación de que la OPEP ya no tiene el mismo valor para los EAU y la percepción cada vez más firme de que la guerra con Irán ha agudizado la percepción sobre qué relaciones deberían priorizar los EAU en el futuro”, declaró a Al-Monitor Kristian Coates Ulrichsen, investigador de Oriente Medio en el Instituto Baker.
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