Se espera que una oleada de nuevos suministros mundiales de gas, que debían empezar a entrar en funcionamiento en 2026, se retrase al menos dos años debido a los daños sufridos por la infraestructura energética de Qatar durante la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán.
Esa es una conclusión clave del último informe trimestral sobre el gas de la Agencia Internacional de Energía, publicado el 24 de abril, que pone de manifiesto una vez más la magnitud de la perturbación causada por la histórica crisis de suministro derivada del conflicto.
El pronóstico de la agencia llega en un momento en que los mercados de petróleo y gas siguen bajo una fuerte presión debido a la incertidumbre sobre el rumbo de la guerra. El crudo Brent, referencia internacional, cotizaba a 106,04 dólares a las 11:20 a. m. EDT del viernes, lo que le augura una ganancia semanal de aproximadamente el 15 % a medida que la guerra se acerca a los dos meses.
Estos avances se han acelerado en los últimos días después de que el presidente Donald Trump el martes Estados Unidos prorrogó un alto el fuego de dos semanas con Irán, alegando divisiones dentro del liderazgo de Teherán, pero dejó su duración indefinida a la espera de una "propuesta unificada" para poner fin a las hostilidades.
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