Las primeras conversaciones entre Estados Unidos e Irán en años se consideran "positivas" mientras los de línea dura denuncian traición.
Aunque el ministro de Asuntos Exteriores iraní dio un tono positivo después de la reunión en Omán, tuvo que hacer frente a una lluvia de críticas feroces por parte de la línea dura del país por relacionarse con "el Gran Satán".
TEHERÁN — Irán y Estados Unidos concluyeron la primera ronda de sus conversaciones destinadas a resolver el enfrentamiento sobre el programa nuclear de Teherán en una reunión organizada por el gobierno omaní en Mascate el sábado.
El ministro de Asuntos Exteriores, Abbas Araghchi, encabezó la delegación iraní y la parte estadounidense estuvo representada por Steve Witkoff, aliado de larga data del presidente Donald Trump y su enviado especial a Oriente Medio.
En una entrevista con la televisión estatal iraní el sábado por la noche, Araghchi calificó las conversaciones indirectas de "constructivas". Durante los 150 minutos de conversaciones, su homólogo omaní, Badr bin Hamad Al Busaid, intercambió mensajes "al menos cuatro veces" entre las dos salas donde se encontraban las delegaciones, según el ministro iraní.
La reunión se produjo tras semanas de creciente retórica entre ambas partes, junto con una acumulación de refuerzos militares estadounidenses en Medio Oriente, ampliamente vistos como una preparación para un posible ataque si Irán se niega a negociar sobre su programa nuclear.