TEL AVIV — Los incendios de las puertas del infierno que el presidente Donald Trump había amenazado durante mucho tiempo con desatar contra Hamas ocurrieron en las primeras horas de la madrugada del martes, con un masivo y sorpresivo bombardeo israelí de la Franja de Gaza que puso fin efectivamente a un alto el fuego de dos meses entre las partes.
La administración Trump aprobó la decisión de antemano.
Los aviones de combate y las cañoneras navales que dispararon principalmente contra la zona sur del enclave atacaron a mandos intermedios de Hamás y a comandantes de milicias armadas, así como a depósitos de armas y municiones. El Ministerio de Salud palestino, dirigido por Hamás, informó de más de 400 fallecidos, incluidos niños.
Israel explicó que su decisión de lanzar los ataques tenía como objetivo obligar a Hamás a liberar a los rehenes que aún mantiene en Gaza, tras semanas de negociaciones mediadas con el grupo sin resultados. Los ataques también buscaban frustrar lo que Israel considera indicios crecientes de que Hamás se está rearmando y reforzando sus fuerzas, gracias al alto el fuego del 19 de enero. Funcionarios israelíes, incluido el ministro de Defensa, Israel Katz, afirman que entre los indicios recientes se incluyen los planes de Hamás de atacar a las tropas israelíes y a los residentes de las comunidades fronterizas de Gaza, algunos de los cuales han regresado a sus hogares en los últimos meses tras verse obligados a huir de la incursión de Hamás del 7 de octubre de 2023.
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