Pese a la marcha de Asad, Irán ve una oportunidad en el juego de poder en Siria
El líder supremo de Irán no parece dispuesto a perder de vista a Siria a pesar de la caída de Assad, y busca sacar provecho de las divisiones dentro del diverso tejido político y sectario del país.
TEHERÁN — En un discurso televisado esta semana, el líder supremo de Irán, el ayatolá Ali Khamenei , dijo que la caída de su aliado regional clave, el presidente sirio Bashar al-Assad, fue una estratagema estadounidense-israelí, mientras Teherán tenía que lidiar con las realidades del fin de su presencia de años en el país devastado por la guerra.
Sin nombrarlo directamente, Jamenei también atacó a Turquía, acusándola de complicidad en la "conspiración" que derrocó al líder sirio .
El discurso en Teherán ante una multitud de leales fue la primera reacción pública de Jamenei al colapso del régimen dictatorial de 50 años de Assad y su padre tras una breve ofensiva sorpresa del grupo militante sunita Hayat Tahrir al-Sham.
El gobierno de Assad ha desempeñado durante años un papel central al conectar a Irán con su principal grupo en el Líbano, Hezbolá, lo que ha permitido a la República Islámica avanzar con su agenda antiisraelí, que ha sido un principio definitorio de la teocracia chiíta desde su creación en 1979.