La Unión Africana acordó a principios de esta semana la formación de una nueva fuerza de 12.000 soldados para ayudar a Somalia en su lucha contra los insurgentes islamistas y calmar la aprensión en Mogadiscio a la luz del plan para completar la retirada de los aproximadamente 15.000 cascos azules actuales, los africanos. Misión de Transición de la Unión Europea en Somalia (ATMIS), a finales de este año.
La alarma en la capital somalí surge del aparente fracaso de la Operación León Negro, lanzada en julio de 2022 para combatir a Al Shabab, el grupo afiliado a Al Qaeda que controla grandes zonas de Somalia y busca derrocar al gobierno. La operación fue diseñada como un esfuerzo de estabilización regional de dos fases que, en primer lugar, establecería la seguridad interna y, en segundo lugar, garantizaría la seguridad de los vecinos Djibouti, Etiopía y Kenia.
El gobierno esperaba ganarse el apoyo popular de las tribus e incluso ofreció amnistía a al-Shabab. Al alinearse con tribus en desacuerdo con los insurgentes, el gobierno logró avanzar en regiones del centro del país, utilizando drones armados turcos y tropas y cobertura aérea entrenadas por Estados Unidos, pero no logró mucho en otras áreas.
Sin embargo, en medio del despliegue de tropas gubernamentales inexpertas debido a las numerosas bajas (incluso entre oficiales de alto rango) y las contribuciones reducidas de las milicias tribales, en los últimos seis meses al-Shabab ha revertido todos los logros del gobierno en Somalia central, dijo un funcionario estadounidense. Voz de América la semana pasada.
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