TEHERÁN — El comandante de la Fuerza Quds de Irán, Esmail Qaani, llegó a Bagdad esta semana, en un momento en que Teherán se enfrenta a un dilema creciente respecto a sus milicias aliadas: cómo preservar sus armas e influencia al tiempo que se evita que se enfrenten al Estado iraquí.
Según la agencia de noticias iraquí Shafaq, que cita una fuente informada, Qaani instó a los líderes de las facciones afines a Irán a rechazar la entrega de sus armas "en la etapa actual" y a evitar un enfrentamiento armado con el gobierno. Al parecer, también instó a las facciones y a los líderes políticos del Marco de Coordinación a buscar una solución política.
El mensaje, según se informa, no constituye un rechazo absoluto a la autoridad de Bagdad. Más bien, sugiere que la República Islámica está intentando gestionar un problema que se ha vuelto considerablemente más difícil desde que comenzó la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán en febrero.
Durante años, Irán ha dependido de grupos armados iraquíes para proyectar influencia regional y mantener su poder de negociación frente a Estados Unidos. Sin embargo, cuanto más fuertes se vuelven estos grupos, más difícil le resulta a Bagdad ejercer un control absoluto sobre la fuerza. Y cuanto mayor es su libertad para operar contra objetivos estadounidenses o regionales, mayor es la presión sobre el gobierno iraquí para que los contenga.
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