TEHERÁN — El acuerdo sobre Gaza anunciado esta semana por la Junta de Paz del presidente estadounidense Donald Trump exigiría a Hamás el desmantelamiento de sus capacidades armadas como parte de un marco más amplio que incluye un alto el fuego, la retirada israelí y la creación de una nueva administración palestina en Gaza. Si Hamás cumple con el acuerdo de desarme, las consecuencias podrían extenderse mucho más allá del territorio palestino, convirtiéndose potencialmente en uno de los desafíos más serios hasta la fecha para la estrategia regional de Irán.
Trump calificó el acuerdo como "un paso importante hacia la paz y la seguridad duraderas", afirmando que garantizaría que Gaza dejara de servir de base para ataques contra Israel. Pero para Teherán, la importancia radica en otro aspecto: si uno de sus socios regionales más cercanos se está alejando de la resistencia armada como pilar central de su influencia política.
Durante décadas, Irán ha construido su estrategia de disuasión regional en torno a lo que denomina el "Eje de la Resistencia": su red de grupos armados, entre los que se incluyen Hamás, Hezbolá en el Líbano, los hutíes en Yemen y las milicias aliadas en Irak y Siria. Esta política le ha permitido a Teherán proyectar su poder más allá de sus fronteras, manteniendo al mismo tiempo cierta distancia estratégica de la confrontación directa.
La supuesta aceptación del marco por parte de Hamás no significa que el grupo haya entregado ya sus armas . Persisten importantes interrogantes sobre su implementación, verificación y sobre si Israel cumplirá con sus propios compromisos.
AL-MONITOR All-Access gives you unlimited access to all our journalism, the full Daily Briefing, exclusive interviews, premium newsletters, and live events — for less than $2/week.