El clérigo chiíta iraquí Muqtada al-Sadr anunció el miércoles que pondría a su milicia bajo control estatal e instó a otros grupos armados a hacer lo mismo, una medida que fue bien recibida por el nuevo primer ministro Ali al-Zaidi, quien busca someter a las milicias a la autoridad del Estado iraquí.
Lo sucedido: Sadr declaró que Saraya al-Salam se separaría de su partido político, el Movimiento Nacional Chiíta, y se integraría plenamente al Estado y a la autoridad general responsable de las formaciones militares. Sadr alegó el interés público y los peligros inminentes que enfrenta Irak, e instó a otras milicias a seguir su ejemplo.
“Espero que todas las formaciones de las Unidades de Movilización Popular se separen de las órdenes partidistas y sectarias, especialmente después de que las facciones entreguen sus armas al Estado, como les aconsejamos que hicieran hace años”, rezaba el comunicado.
Las Unidades de Movilización Popular (PMU, por sus siglas en inglés) se formaron en 2014 para combatir al Estado Islámico, y varias de sus milicias integrantes cuentan con el apoyo de Irán. Si bien estas unidades se integraron formalmente a las fuerzas armadas iraquíes en 2016, en la práctica mantienen un alto grado de autonomía.
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