Este es un extracto de Al-Monitor Turquía. Suscríbase al boletín informativo aquí.
El fallo judicial del jueves, que destituyó a Özgur Özel como líder del principal partido de la oposición, el Partido Republicano del Pueblo (CHP), fue criticado duramente como un nuevo golpe a la frágil democracia turca y una maniobra abiertamente cínica del presidente Recep Tayyip Erdogan para prolongar sus 23 años en el poder. Los aliados occidentales de Turquía aún no han reaccionado con contundencia. Sin embargo, los mercados ya han emitido su veredicto. La bolsa de Estambul se desplomó un 6%, mientras que los bancos estatales se vieron obligados a vender más de 8.000 millones de dólares para mantener a flote la debilitada lira turca, según informaron Bloomberg y Reuters.
El ministro de Finanzas, Mehmet Simsek, recién llegado de una gira por Londres, convocó el viernes a sus principales colaboradores para intentar calmar los ánimos. En un comunicado emitido tras la reunión, Simsek afirmó que el gobierno “adoptará las medidas necesarias y coordinadas para salvaguardar la estabilidad macrofinanciera” y garantizar “la continuidad ininterrumpida del proceso de desinflación”. Las acciones turcas repuntaron ligeramente, con un alza del 1,5%, mientras que la lira se depreció un 0,4%, cotizando a 45,7 frente al dólar. Sin embargo, las perspectivas generales para Turquía siguen siendo más sombrías que nunca debido a la incertidumbre que rodea el conflicto con Irán, según analistas financieros que siguen de cerca la economía turca.
La guerra sacude una economía ya de por sí frágil.
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