Tras cumplirse 90 días el 28 de mayo, la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán, y la crisis energética que desencadenó, ya han dejado varios perdedores a nivel mundial, así como algunos claros beneficiarios. Entre los beneficiados se encuentra Libia, que está sacando provecho del alza de los precios del petróleo, gracias al renovado impulso de su maltrecho sector energético.
Los líderes influyentes del fragmentado estado del norte de África se muestran optimistas. Belgacem Haftar, hijo del caudillo libio oriental Khalifa Haftar, prometió recientemente compensar las décadas de "años perdidos" bajo el mandato del longevo gobernante Muamar Gadafi.
Sus declaraciones tenían como objetivo destacar los esfuerzos de desarrollo bajo su supervisión como director del Fondo Libio para el Desarrollo y la Reconstrucción en el este de Libia, tras años de guerra civil y colapso estatal; esfuerzos que, en teoría, deberían beneficiarse de mayores ingresos petroleros. Sin embargo, en un sentido más amplio, los comentarios del joven Haftar se produjeron en medio de indicios de que el exportador norteafricano podría finalmente convertir su vasta riqueza en hidrocarburos en algo parecido a una recuperación nacional.
Aún no se sabe con certeza si podrá lograrlo, pero varias tendencias se están alineando a favor de Libia.
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