TEHERÁN — El Ministerio de Inteligencia de Irán anunció el martes que desmanteló cuatro presuntas células militantes en la provincia de Sistán y Baluchistán, y arrestó a 19 personas acusadas de planear ataques bajo la dirección de lo que se ha descrito como el "enemigo estadounidense-sionista".
Según la agencia de noticias Mehr, las fuerzas de seguridad también incautaron armamento pesado, incluyendo lanzagranadas, fusiles de asalto y una ametralladora, en supuestas casas de seguridad vinculadas al grupo. Las autoridades afirman que la mayoría de los detenidos eran extranjeros reclutados y entrenados en el extranjero antes de entrar en Irán.
Históricamente, las operaciones de seguridad interna de Irán en las provincias periféricas se han enmarcado en narrativas de amenazas externas, vinculando la disidencia local con operaciones de inteligencia extranjeras.
Pero más allá de las reivindicaciones inmediatas en materia de seguridad, este episodio se enmarca en una lógica de gobernanza en tiempos de guerra más amplia y cada vez más arraigada, en la que las regiones de minorías étnicas no solo son tratadas como zonas de seguridad, sino como líneas de frente activas en una confrontación geopolítica más amplia.
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