TEHERÁN — Los funcionarios iraníes y los medios de comunicación afines al Estado presentan cada vez más las municiones estadounidenses e israelíes sin explotar, recuperadas tras los recientes combates, como una ventaja técnica y una oportunidad estratégica, enmarcando los restos del campo de batalla como la materia prima para la disuasión futura .
Esta narrativa, difundida ampliamente por los medios estatales iraníes y los círculos más radicales, refleja un esfuerzo más amplio por presentar la fase posterior al conflicto no como una desescalada, sino como una consolidación militar bajo un frágil alto el fuego.
El viernes, el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) informó haber desactivado más de una docena de misiles pesados estadounidenses en la provincia sureña de Hormozgan. Según se informó, las armas fueron transferidas a unidades técnicas y de investigación para su "ingeniería inversa". Entre las municiones mencionadas se encontraban una bomba antibúnker GBU-57 y miles de submuniciones recuperadas en otras provincias.
Estas afirmaciones surgen tras el conflicto de 40 días entre Irán, Estados Unidos e Israel, que terminó con un frágil alto el fuego el 8 de abril, después de semanas de escalada en múltiples escenarios regionales.
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