Egipto ha estado muy ocupado cerrando acuerdos de petróleo y gas a la sombra de una crisis histórica en el suministro mundial de energía, alimentada por la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán.
El 9 de abril, El Cairo acordó comprar todo el gas que se extraiga en el futuro de un importante yacimiento en Chipre. Días antes, se supo que Egipto importaría al menos un millón de barriles mensuales de crudo libio para compensar la pérdida de suministro kuwaití.
El Cairo ha logrado un avance significativo en sus esfuerzos por reactivar su menguante producción de gas. El 7 de abril, el gigante energético italiano Eni anunció un importante descubrimiento de gas en alta mar en aguas egipcias, estimado en aproximadamente 2 billones de pies cúbicos.
Aunque eclipsados por los titulares bélicos, estos acontecimientos reflejan una intensa búsqueda entre los países de soluciones a las vulnerabilidades energéticas expuestas por un conflicto que ha interrumpido aproximadamente el 20 % del flujo mundial de petróleo y gas natural licuado a través del estrecho de Ormuz. Para Egipto, lo que está en juego es especialmente importante.
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