La venta de un oleoducto multimillonario en Kuwait se ha convertido en una de las primeras señales de que la maquinaria de negociación del Golfo está sufriendo un revés a causa de la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán .
El 17 de marzo, Reuters informó de que el inversor australiano en infraestructuras Macquarie se había retirado de la puja por una participación en la red de oleoductos de Kuwait, valorada en hasta 7.000 millones de dólares, alegando la incertidumbre provocada por el conflicto.
Esta decisión, según se informa, constituiría uno de los primeros casos conocidos de un inversor que se retira de una importante transacción en el Golfo Pérsico desde que estalló la guerra el 28 de febrero. En términos más generales, este acontecimiento plantea nuevas interrogantes sobre las perspectivas de la inversión extranjera en una región donde las fusiones y adquisiciones han experimentado un auge en los últimos años.
Aún no está claro el alcance del impacto que tendrá esta guerra en las inversiones. Según Tim Callen, investigador visitante del Instituto de los Estados del Golfo Árabe y exjefe de la misión del Fondo Monetario Internacional para Arabia Saudita, la trayectoria de la inversión extranjera directa en los países del Consejo de Cooperación del Golfo dependerá en gran medida de la duración del conflicto y de si los inversores creen que podrían resurgir tensiones similares una vez finalizada la guerra.
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