La guerra con Irán le ha dado al presidente autoritario de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, un impulso muy necesario, aunque pone en mayor peligro las ya precarias finanzas del país, principal causa de los problemas del líder turco. Encuestas recientes sugieren que, en estos tiempos turbulentos, incluso los votantes descontentos vuelven a apoyar a Erdogan, de 72 años, quien ha gobernado Turquía durante los últimos 24 años.
Metropoll, una empresa de encuestas con sede en Ankara y considerada una de las más fiables del país, informó en marzo que el 45,2% de los encuestados creía que Erdogan era el más capacitado para liderar el país en tiempos de guerra. Özgur Özel, líder del principal partido de la oposición laica, el Partido Republicano del Pueblo (CHP), se situó por detrás con un 29,2%.
Más del 68% afirmó creer que Ankara debería permanecer neutral en la guerra, que es precisamente lo que busca el gobierno de Erdogan.
“Una diferencia de 15 puntos entre los dos líderes es innegablemente grande. El apoyo de casi el 70% a la neutralidad es igualmente significativo”, declaró Ozer Sencar, presidente y fundador de Metropoll, a Al-Monitor. “La gente quiere un líder seguro y con experiencia en una crisis global que se desarrolla a las puertas de Turquía. Erdogan, a pesar de sus otros defectos, es percibido como tal”, añadió Sencar.
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