El ex primer ministro iraquí Nouri al-Maliki está intentando ganarse el favor de Estados Unidos mientras piensa en volver al cargo, aprovechando sus relaciones con las milicias y rechazando las acusaciones de que es leal a Irán.
Si bien Maliki conserva un respaldo significativo dentro de su campo político en medio del actual estancamiento en Irak, los expertos dicen que convencer a Washington para que lo apoye será difícil.
Maliki fue nominado el mes pasado por el Marco de Coordinación, una alianza de partidos liderados por chiítas, para el cargo de primer ministro, pero aún no ha enfrentado una votación parlamentaria debido a una disputa entre los dos principales partidos kurdos por la presidencia, un cargo históricamente ocupado por un kurdo.
Según la Constitución iraquí, el parlamento debe elegir primero a un presidente antes de que este pueda encargar la formación de gobierno al candidato de la mayor alianza postelectoral —en este caso, el Marco de Coordinación, que cuenta con unos 170 escaños de los 329 miembros de la legislatura—. Maliki fue primer ministro entre 2006 y 2014.
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