Con las conversaciones entre Estados Unidos e Irán programadas para comenzar el viernes en Omán, Israel se encuentra ante dos opciones opuestas: presionar a Washington para que ataque objetivos iraníes o usar su influencia. insistir en un acuerdo global.
De cualquier manera, los analistas dicen que Israel tiene una influencia limitada para moldear la posición de Estados Unidos.
La división en el liderazgo político y de seguridad israelí sobre Irán, en particular sobre cómo influir en Washington, no hace más que complicar el panorama. Algunos argumentan que Estados Unidos debería evitar las negociaciones por completo, mientras que otros exigen condiciones previas estrictas antes de que se inicien las conversaciones.
Incluso entre los funcionarios israelíes que sí están a favor de las negociaciones con Estados Unidos, las opiniones divergen. Algunos creen que Washington podría obligar a un régimen iraní debilitado a aceptar un acuerdo integral sobre su programa nuclear, misiles balísticos y aliados en la región. Otros consideran que unas condiciones estrictas provocarían una negativa rotunda de Irán, un escenario que, según afirman, podría beneficiar a Israel, ya que no se le culparía si las conversaciones fracasaran.
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