TEHERÁN — El anuncio del presidente estadounidense Donald Trump de que las fuerzas estadounidenses habían llevado a cabo ataques a gran escala en Venezuela, capturando al presidente Nicolás Maduro y a su esposa Cilia Flores, resonó mucho más allá de América Latina.
En Teherán, el mensaje llegó en medio de un séptimo día de protestas a nivel nacional, caída libre de la moneda y crecientes temores de que la propia República Islámica podría ser la próxima en la mira de Washington.
El Ministerio de Asuntos Exteriores de Irán condenó rápidamente la operación estadounidense, calificándola de "grave violación de la paz y la seguridad regionales e internacionales y de los principios fundamentales de la Carta de las Naciones Unidas". En su declaración oficial, el ministerio instó al Consejo de Seguridad de la ONU a actuar, afirmando que Venezuela tiene el derecho inherente a defender su soberanía y a la autodeterminación.
Tras confirmarse la captura de Maduro, varias ciudades iraníes fueron escenario de intensos enfrentamientos entre manifestantes y fuerzas de seguridad, mientras el país entraba en su séptimo día consecutivo de disturbios provocados por problemas económicos. En los últimos acontecimientos, los medios estatales confirmaron la muerte de al menos tres manifestantes y un oficial durante los enfrentamientos en la localidad kurda de Malekshahi, lo que eleva la cifra de manifestantes muertos a al menos 12 desde la semana pasada.
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