WASHINGTON — Un avance sorpresivo de las fuerzas del gobierno sirio en áreas del noreste de Siria, que habían estado bajo control de las Fuerzas Democráticas Sirias lideradas por los kurdos, ha dejado a los oficiales militares estadounidenses luchando por negociar con ambas partes sobre el control de los campos y prisiones que albergan a decenas de miles de detenidos del Estado Islámico (ISIS) en el noreste multiétnico del país.
La ofensiva relámpago que vio a las fuerzas gubernamentales cruzar el río Éufrates hacia áreas de mayoría árabe como Raqqa y la provincia oriental de Deir Ezzor, rica en petróleo, durante el fin de semana, mientras las fuerzas de las SDF se retiraban, ha generado preocupaciones sobre posibles fugas de prisioneros de ISIS junto con temores de violencia contra los kurdos y otras minorías étnicas.
Oficiales militares estadounidenses negociaban el martes con ambas partes con la esperanza de lograr una entrega fluida de varias instalaciones que albergan a miembros del ISIS y sus familias, incluyendo los campamentos de Al-Hol y Al-Roj, según informaron a Al-Monitor funcionarios informados sobre el asunto. Un funcionario estadounidense informado sobre las conversaciones las describió como "rápidas y furiosas".
Mientras tanto, el enviado estadounidense Tom Barrack encabezaba la interacción diplomática de Washington con Damasco sobre la situación política más amplia, dijeron funcionarios militares.
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