El ataque del Estado Islámico cerca de Palmira que mató a personal estadounidense el 13 de diciembre ha agudizado la incertidumbre sobre el próximo movimiento de Washington en Siria, lo que llevó a Ankara a aumentar la presión sobre las Fuerzas Democráticas Sirias lideradas por los kurdos para que se integren con el ejército sirio y eviten tensiones con Estados Unidos.
El ataque, que mató a dos soldados de la Guardia Nacional de Estados Unidos y a un contratista civil estadounidense e hirió a varios más, ha aumentado la urgencia de Ankara de ver implementado el acuerdo SDF-Damasco del 10 de marzo para estabilizar el noreste de Siria sin desencadenar una nueva operación militar turca o una confrontación con Washington, dicen los analistas.
El ataque cerca de la ciudad de Palmira, en el centro de Siria, tuvo lugar durante una patrulla conjunta entre personal estadounidense y fuerzas sirias, cuando un hombre armado abrió fuego. Funcionarios estadounidenses han descrito el incidente como un ataque vinculado al Estado Islámico, lo que subraya la capacidad de ataque del grupo a pesar de su derrota territorial.
Las incertidumbres aumentan
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