A medida que los esfuerzos diplomáticos internacionales en Gaza se centran en la estabilización y reconstrucción posbélica , los expertos advierten que es probable que los estados árabes dudan en enviar tropas o aportar fondos sin el firme respaldo de Estados Unidos y claras garantías políticas de que Hamás se desarmará y el conflicto no se reanudará.
Esto supone una prueba para el plan de Washington para la posguerra. Estados Unidos ha impulsado la creación de una fuerza internacional de estabilización para supervisar la transición de Gaza y capacitar a la policía palestina, como parte del plan de 20 puntos del presidente Donald Trump, cuyo objetivo es prevenir el resurgimiento de Hamás y sentar las bases para una presencia reformada de la Autoridad Palestina (AP) en la Franja.
Pero la situación no parece del todo estable. El martes, el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, ordenó ataques militares inmediatos y contundentes en Gaza después de que funcionarios israelíes informaran que sus tropas habían sido atacadas por militantes de Hamás en la ciudad sureña de Rafah, resultando en la muerte de un soldado israelí. Hamás negó su responsabilidad en el ataque. Los ataques israelíes del martes causaron la muerte de al menos 104 personas, según la agencia de noticias palestina Wafa.
Mientras tanto, a medida que las fuerzas israelíes se retiran de varias zonas de la Franja, los combatientes de Hamás se están reagrupando en distintas partes del enclave, especialmente en la ciudad de Gaza, reafirmando su control mediante la ejecución de rivales y de aquellos acusados de haber cooperado con Israel.
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