Mientras Irak se prepara para las elecciones parlamentarias del 11 de noviembre, Turquía ha intensificado sus esfuerzos para proporcionar más agua a su vecino en un intento de aliviar la escasez , una medida destinada, según los analistas, a mantener la influencia de Ankara ante los tomadores de decisiones en Bagdad.
El plan de Turquía para aumentar el caudal de los ríos Tigris y Éufrates hacia Irak y la reanudación del transporte de petróleo desde el Kurdistán iraquí a Turquía mediante oleoductos pone de relieve los esfuerzos de Ankara por apoyar al gobierno iraquí antes de las elecciones. Si bien las medidas buscan aliviar la ansiedad pública y fomentar la estabilidad, las autoridades iraquíes advierten que la conversión de los acuerdos bilaterales relacionados con el agua en proyectos tangibles ha sufrido retrasos, ya que aún se necesitan trabas burocráticas y coordinación regional, incluso con Siria.
El primer ministro Mohammed Shia al-Sudani se enfrenta a una creciente presión pública, en particular en Basora, donde han estallado protestas generalizadas por los persistentes problemas relacionados con el clima. escasez de agua.
Las disputas por el reparto del agua han complicado desde hace tiempo las relaciones entre Turquía e Irak, representando una de las fuentes de tensión más persistentes entre ambos vecinos. Irak culpa principalmente a Turquía de la escasez, señalando las presas construidas aguas arriba del Tigris y el Éufrates, mientras que Ankara argumenta que la infraestructura hídrica iraquí es obsoleta y los sistemas de riego ineficientes. limitar la eficacia del agua que suministra mediante el desperdicio.
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