TEHERÁN — Ante el restablecimiento de las sanciones de la ONU el 28 de septiembre, Irán impulsó una intensa campaña diplomática en Nueva York esta semana, insinuando una escalada nuclear en su país. Sin embargo, la oleada de reuniones no logró detener la imposición del mecanismo de reimposición, lo que dejó a Teherán sopesando diversas opciones, desde una mayor diplomacia hasta una mayor agresividad en materia nuclear.
El ministro de Asuntos Exteriores, Abbas Araghchi, mantuvo una serie de reuniones paralelas a la Asamblea General de la ONU de este año, en las que conversó con sus homólogos europeos, el director general del Organismo Internacional de Energía Atómica, Rafael Grossi, y ministros de Asia, Europa y África. Advirtió que la reimposición de sanciones supondría un duro golpe a la diplomacia y socavaría el Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP).
Según la agencia de noticias estatal iraní IRNA, Araghchi presionó a sus homólogos de Brasil, Corea del Sur y Eslovenia para que se opusieran a la reimposición de sanciones liderada por Europa e impulsada por Francia, Alemania y el Reino Unido, conocida como el E3. Describió las acciones europeas como "injustificadas e ilegales".
El presidente Masoud Pezeshkian, quien también estuvo en Nueva York esta semana, enfatizó que Irán está "plenamente preparado para cualquier escenario" y que las políticas se reajustarán a la nueva situación en consecuencia. Advirtió que las conversaciones nucleares serían inútiles si se restablecen las sanciones y reiteró la negación de Teherán de tener ambiciones nucleares.
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