Hoy se cumple el segundo aniversario de la reelección de Recep Tayyip Erdogan como presidente de Turquía y, si todo va según lo previsto, el líder más importante del país desde el soldado convertido en estadista Kemal Ataturk seguirá al mando en el futuro previsible.
El martes, Erdogan anunció el nombramiento de un equipo de expertos legales para trabajar en una nueva constitución que, según él, otorgará a Turquía una verdadera democracia. Los críticos afirman que estará adaptada para permitirle permanecer en el cargo más allá de 2028, cuando finaliza su segundo mandato. El documento actual, que incluye una enmienda de 2017 que el propio Erdogan introdujo para desviar las afirmaciones de que está decidido a gobernar vitaliciamente, establece que los presidentes solo pueden ejercer dos mandatos.
Erdogan, de 71 años, niega que busque un tercer mandato. "No tengo intención de ser reelegido ni de volver a presentarme a la presidencia. Solo nos importa mejorar la imagen de nuestro país", declaró a la prensa a su regreso de Hungría la semana pasada. La elaboración de una nueva constitución sería, por supuesto, un acto puramente altruista.
“Durante 23 años, hemos demostrado repetidamente nuestra sincera intención de coronar nuestra democracia con una nueva constitución civil y libertaria”, declaró Erdogan el martes a los miembros de su partido gobernante, el Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP). “Queremos la nueva constitución no para nosotros, sino para nuestro país”, afirmó. Que se lo digan a Ekrem Imamoglu, el destituido alcalde de Estambul, a quien las encuestas señalan constantemente como el único líder turco con posibilidades de vencer a Erdogan en cualquier elección.
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