Mientras los mercados de todo el mundo se enfrentan a una creciente incertidumbre en medio de crecientes tensiones comerciales en 2025, Egipto ha surgido como un potencial punto brillante en una región que se prepara para un crecimiento más lento a medida que surgen nuevos peligros en medio del restablecimiento del comercio global del presidente estadounidense Donald Trump.
El 22 de abril, el Fondo Monetario Internacional (FMI) recortó drásticamente su pronóstico de crecimiento para Oriente Medio y el Norte de África para 2025 al 2,6 %, desde el 3,5 %, debido a las dificultades que afectan las perspectivas de los exportadores regionales de petróleo. Sin embargo, Egipto se opuso a la tendencia, y el FMI revisó su proyección del PIB al 3,8 %, ligeramente por encima del 3,6 %, tras un crecimiento del 2,4 % el año pasado.
Esta mejora subraya el impulso que impulsa la continua recuperación económica de Egipto, poco más de un año después de que el país más poblado del mundo árabe evitara por poco una crisis financiera gracias a un paquete de rescate internacional por un total de casi 60 000 millones de dólares. Desde entonces, la economía ha mostrado indicios de estabilización, impulsada por las reformas, la inversión extranjera y la renovada confianza de los inversores.
El 17 de abril, el Banco Central de Egipto recortó los tipos de interés por primera vez desde 2020, en respuesta a la disminución de las presiones inflacionarias. La inflación mensual alcanzó mínimos de varios años a principios de este año, a pesar de un ligero repunte en marzo.
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