Turquía y Arabia Saudita están dando un giro completo en Siria. Las dos potencias regionales apoyaron a los rebeldes armados en las fases iniciales de la guerra civil siria, pero luego se distanciaron a medida que cambiaban sus políticas internas, sus vínculos bilaterales y sus prioridades regionales. Sin embargo, con la caída de Bashar al-Assad el 8 de diciembre, los intereses turcos y saudíes están convergiendo una vez más.
El mes pasado, el jefe de inteligencia y el ministro de Asuntos Exteriores de Turquía fueron los primeros dignatarios extranjeros que visitaron la capital siria, Damasco, donde se reunieron con el líder de facto del país, Ahmed al-Sharaa. Después se produjo la primera visita internacional de la nueva administración siria el 1 de enero, cuando el ministro de Asuntos Exteriores, Asaad Al-Shibani, visitó Arabia Saudita con una delegación que incluía al ministro de Defensa y al jefe de inteligencia sirios, quienes se reunieron con sus homólogos saudíes en la capital, Riad.
Turquía y Arabia Saudita ya no compiten por influencia en Siria; en cambio, buscan formas de mantener intacto el país desgarrado por la guerra mientras lideran la reconstrucción. Existe la expectativa de que Ankara y Riad puedan usar su colaboración en Siria para abordar otras partes de la región afectadas por la crisis.
Donde Ankara y Riad tienen una causa común
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