Este es un extracto de Security Briefing, el boletín semanal de Al-Monitor que cubre los acontecimientos relacionados con la defensa y los conflictos en Oriente Medio. Para recibir Security Briefing en su bandeja de entrada, suscríbase aquí .
WASHINGTON — El mandato de Donald Trump como el 45º comandante en jefe de Estados Unidos estuvo marcado por cambios erráticos en la política, rápida rotación de asesores principales a través de renuncias y despidos, el distanciamiento de aliados internacionales y la búsqueda de relaciones personales cordiales con autócratas y dictadores.
En respuesta, su sucesor, Joe Biden, basó su campaña de 2016 en promesas de restaurar y ampliar las alianzas estadounidenses y la integridad de las instituciones gubernamentales, y de perseguir una política exterior basada en los derechos humanos.
Si bien la postura de Biden tenía como objetivo apaciguar a los demócratas en el Congreso y reavivar la aceptación del liderazgo estadounidense en Europa y Asia, también enfrió los lazos estratégicos de Washington con las principales naciones árabes del Golfo Pérsico. La administración Biden tardó más de un año en articular claramente una política cohesiva para Oriente Medio. Para entonces, ya casi era demasiado tarde.
AL-MONITOR All-Access gives you unlimited access to all our journalism, the full Daily Briefing, exclusive interviews, premium newsletters, and live events — for less than $2/week.