La creciente presencia militar de Turquía en Somalia , destinada a apoyar la lucha contra Al-Shabab y a expandir su influencia en el Cuerno de África, ha suscitado críticas por parte de algunos actores somalíes sobre su papel percibido en la dinámica política interna.
Turquía se ha visto atrapada en la creciente división entre el gobierno federal y las autoridades regionales de Somalia, mientras su creciente papel militar genera escrutinio. Los críticos, incluidos funcionarios regionales y algunos legisladores, acusan a Ankara de respaldar a Mogadiscio en las luchas internas por el poder, señalando el presunto uso de armas suministradas por Turquía en enfrentamientos entre las fuerzas federales y locales. Ankara, por su parte, rechaza las acusaciones, insistiendo en que no toma partido y que se centra en preservar la unidad territorial de Somalia al tiempo que fortalece sus fuerzas de seguridad. Los expertos afirman que esta discrepancia en la percepción refleja la polarización política de Somalia, donde el apoyo de Turquía, motivado por la seguridad y destinado a salvaguardar sus propios intereses e influencia en el Cuerno de África, a menudo se interpreta como cambios en las alianzas en lugar de un cambio fundamental en su política.
En las últimas semanas se han intensificado las disputas entre Mogadiscio y los gobiernos provinciales, impulsadas por desacuerdos sobre cambios constitucionales que algunos líderes regionales consideran que tienen como objetivo centralizar el poder.
A mediados de marzo, el estado sudoccidental de Somalia anunció la suspensión de sus relaciones con el gobierno federal, acusándolo de injerencia en la gobernanza regional y los asuntos de seguridad, mientras que Mogadiscio rechazó las acusaciones y procedió a reafirmar su control.
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