TEL AVIV — Desde que el presidente estadounidense Donald Trump anunció el inicio de la implementación del plan de paz para Gaza el 31 de julio, algunos altos cargos del gobierno del primer ministro israelí Benjamin Netanyahu han estado exigiendo que Israel lo rechace hasta que se modifique para incluir nuevas demandas de seguridad.
Esta exigencia coloca a Netanyahu en un dilema: tiene que satisfacer a su base política antes de la que será su campaña de reelección más difícil hasta la fecha, al tiempo que evita enfadar a Trump.
Trump anunció por primera vez su plan de paz de 20 puntos para Gaza en octubre de 2025, pero las negociaciones para su implementación se estancaron. El plan incluye el desarme de Hamás, la retirada militar israelí del enclave antes de que quede bajo el control de una fuerza internacional y la asunción de la administración de la Franja por un organismo tecnocrático. Sin embargo, Hamás se ha opuesto al desarme e Israel se ha negado a retirarse hasta que el proceso se complete.
Sin embargo, en un acontecimiento significativo la semana pasada, Trump reveló un acuerdo por fases según el cual Hamás se desarmaría y las fuerzas israelíes se retirarían de la Franja. En una publicación en Truth Social, añadió que la fuerza internacional de estabilización trabajará con una nueva fuerza policial palestina para garantizar la seguridad de Gaza.
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