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WASHINGTON — La administración Trump está ejerciendo presión económica sobre Irán para forzar un acuerdo que ponga fin a la guerra, apostando a que un país endurecido por décadas de sanciones aún puede ser coaccionado para llegar a un compromiso.
Las conversaciones directas sobre un posible acuerdo para desbloquear el estrecho de Ormuz y limitar el programa nuclear iraní a cambio del levantamiento de las sanciones estadounidenses terminaron en un punto muerto a principios de este mes. Los iraníes se niegan a enviar un equipo negociador para una segunda ronda de conversaciones en Islamabad hasta que Estados Unidos levante el bloqueo.
En Teherán, los dirigentes apuestan a que Washington cederá primero ante el aumento vertiginoso del precio del crudo, que pasó de unos 70 dólares por barril a principios de año a más de 120, elevando el precio de la gasolina antes de las elecciones de mitad de mandato. Sin embargo, el presidente Donald Trump, quien se reunió con altos ejecutivos petroleros en la Casa Blanca el martes, afirma que se está preparando para un bloqueo prolongado de los puertos y buques iraníes tras una campaña de bombardeos estadounidenses e israelíes de seis semanas que debilitó gravemente las capacidades militares de Irán, pero no logró que este hiciera concesiones en su programa nuclear.
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