La guerra entre Israel e Irán está sacudiendo los mercados de Oriente Medio, y Egipto es uno de los más expuestos a las repercusiones económicas. Poco más de un año después de obtener un rescate de 57 000 millones de dólares por parte de donantes internacionales, incluido el Fondo Monetario Internacional, que evitó una crisis grave, la recuperación del país se enfrenta ahora a nuevos obstáculos, con las interrupciones del suministro eléctrico como principal amenaza.
Desde que Israel lanzó ataques aéreos contra Irán el 13 de junio, la libra egipcia se ha debilitado aproximadamente un 2% frente al dólar estadounidense, y el índice de referencia EGX30 de la Bolsa de Valores de El Cairo ha caído alrededor de un 7%, una caída del mercado mucho mayor que la de sus pares regionales.
La liquidación pone de relieve las vulnerabilidades más amplias de Egipto, que se centran cada vez más en los desafíos energéticos del país en medio de una creciente escasez de energía. Ben Fishman, investigador principal especializado en el norte de África en el Instituto Washington para la Política del Cercano Oriente, declaró a Al-Monitor: «El gas y la energía representan el riesgo más inminente para Egipto».
El conflicto israelí-iraní, que impulsó rápidamente los precios mundiales de la energía en aproximadamente un 10%, llega en un momento en que la disminución de la producción nacional de gas y la alta demanda estival han dejado a Egipto cada vez más dependiente de las costosas importaciones de combustible. El país norteafricano, hasta hace poco exportador de gas natural licuado (GNL), también se ha visto directamente afectado por la crisis.
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